
16-20 de abril 2001
En la clase de esta semana:
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En el principio del año escolar, les mostré a los niños las varas rojas, una actividad de Montessori en la cual diez varas que varían en longitud de 10 centímetros a un metro son ordenadas de la más corta a la más larga. Ellos han estado haciendo esta actividad a través del año durante la hora de trabajo personal. Esta semana utilizamos las mismas varas para hacer un patrón. Los niños llevaron las varas al tapete, una a la vez, agarrándolas de cada punta para que una vara no pegara a nadie. Después de poner todas las varas en el tapete, les pedí que alguien encontrara la vara más larga y la pusiera en el extremo del tapete. Pedí que otra persona pusiera la próxima vara al lado de la primera para que hicieran una esquina. Continuamos a hacer esto hasta que todas las varas estuvieron en el tapete y ellos formaron un laberinto. Les dije que una persona a la vez podía venir al tapete y tratar de caminar en el laberinto sin tocar ninguna vara. Para que el tapete se quedara limpio (y hiciera el juego más divertido) los participantes necesitaron quitar los zapatos. Fue muy difícil caminar a través del laberinto sin nunca tocar las varas, pero varios niños tuvieron éxito. Cuando terminamos, guardamos las varas, comenzando con la más larga. Después de sacar cada vara, nos dimos cuenta que el patrón que hemos hecho se quedó hasta que solamente una vara restó. Más tarde durante la hora de trabajo personal, muchos niños estuvieron caminando en el laberinto y divirtiéndose mucho.
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Desde noviembre, los niños han estado sumando mucho en la clase, usualmente utilizando varios objetos para ayudarles contar. Cada vez que los niños suman con objetos diferentes, esto les ayuda a su comprensión del concepto y ellos entienden que podemos contar monedas, botones, bloques, cucharas, o cualquier cosa. Esta vez hicimos una actividad en la cual cada niño participó activamente. Le di a cada niño un juego de diez cubos de unifix de un color y uno más de otro color. Les pedí que juntaran 4 cubos de un color con 3 cubos del otro color. Si ellos no sabían cómo hacerlo, ellos podían observar lo que sus vecinos estaban haciendo. Después de darle a cada niño la oportunidad de juntar y contar los cubos, ellos me dieron sus respuestas. En seguida, contamos juntos los cubos que estuve agarrando para ver lo que fue la respuesta correcta. Después, les pedí que armaran los cubos como estaban antes, diez de un color y diez del otro. Continuamos con otros problemas, como 6+5 y 8+6. La gran mayoría de los niños participó, aunque varios niños escucharon mientras jugaron con los cubos. Finalmente, les pedí que guardaran los cubos como antes en la caja.
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